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Llega Cortés a Tenochtitlan y días después toma preso a Moctezuma

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“Cuando Cortés habló con Moctezuma se quitó un collar de perlas aparentemente perfumado de almizcle y lo colocó en el cuello del emperador. A su vez, Moctezuma ordenó por señas a un criado que diera a Cortés dos collares de conchas de caracol rojo, de los que colgaban ocho camarones de oro, relacionados casi seguramente con Quetzalcóatl”, señaló Hugh Thomas

Hace 500 años Hernán Cortés llegó a Tenochtitlan y conoció al gobernador mexica Moctezuma; sin embargo, a los pocos días el tlatoani fue hecho prisionero y los españoles se formaron la idea de que la ciudad resguardaba un gran tesoro con piezas de oro.

Crónica presenta una cronología de noviembre de 1519 acompañada de un mapa informativo en Google Maps ( https://drive.google.com/open?id=1ev451extqNR-sjGkRAs_Vdca8bOBwjCw&usp=sharing ), recreado a partir de tres obras: Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España , de Bernal Díaz del Castillo; Hernán Cortés , de José Luis Martínez; y La conquista de México , de Hugh Thomas.

Hugh Thomas plantea que los españoles acompañados de indígenas, en su mayoría tlaxcaltecas, salieron de Cholula el 1 de noviembre de 1519, caminaron hacia Huejotzingo, Puebla, pasaron por Chalco, Amecameca, Mixquic e Iztapalapa, donde finalmente fueron recibidos por una delegación mexica.

Díaz del Castillo narra que Moctezuma envió a su sobrino Cacamatzin, señor de Tezuco, a dar la bienvenido a Cortés. “Venía en andas muy ricas, labradas de plumas verdes y mucha argentería y otras pedrerías engastadas en arboledas de oro que en ellas traía hechas de oro muy fino, y traían las andas a cuestas ocho principales y todos, según decían, eran señores de pueblos”.

Al siguiente día salieron de Iztapalapa sobre una calzada que los llevó a Coyoacán, punto en el que fueron recibidos por otros “principales” quienes los guiaron durante su camino hacia el recinto sagrado de Templo Mayor.

Fue el 8 de noviembre cuando Cortés ya en la ciudad mexica se encontró con Moctezuma, según José Luis Martínez eso sucedió en la esquina de las actuales calles de Pino Suárez y República de El Salvador, en el Centro Histórico de la Ciudad de México; pero según lo escrito por ­Hugh Thomas el encuentro fue a la altura del ex Templo de San Antonio Abad.

“Y el gran Moctezuma venía muy ricamente ataviado, según su usanza, y traía calzados unos como cotaras, que así se dice lo que calzan; las suelas de oro y muy preciada pedrería por encima en ellas, y los cuatro señores que le traían de brazo venían con rica manera de vestidos a su usanza”, escribió Díaz del Castillo.

Cortés entendió que ése era Moctezuma y bajó de su caballo. El tlatoani le dio la bienvenida y Cortés respondió con ayuda de Malitzin.

“Cuando Cortés habló con Moctezuma se quitó un collar de perlas aparentemente perfumado de almizcle y lo colocó en el cuello del emperador. A su vez, Moctezuma ordenó por señas a un criado que diera a Cortés dos collares de conchas de caracol rojo, de los que colgaban ocho camarones de oro, relacionados casi seguramente con Quetzalcóatl”, señaló Hugh Thomas.

Después, Moctezuma dio órdenes para que los españoles se alojaron en la casa de su padre: el Palacio de Axayácatl.

Al siguiente día Cortés visitó el Palacio de Moctezuma acompañado por Pedro de Alvarado, Juan Velázquez de León, Diego de Ordaz, Gonzalo de Sandoval y cinco soldados. En su trayecto, los españoles se asombraron de la ciudad mexica, de sus calzadas, de las chinampas, de sus mercados y de sus edificios.

Después, los cronistas narran que Cortés y sus hombres subieron el Templo Mayor y vieron por primera vez de cerca los dioses de los indígenas, pese al asombro, Cortés le sugirió a Moctezuma colocar una cruz y la imagen de la virgen. El tlatoani se negó, entonces los españoles pidieron que les dejara construir una cruz en la casa donde estaban alojados y los mexicas les facilitaron los materiales.

“Uno de los soldados, Alfonso Yáñez, vio en una pared una como señal que había sido puerta, y estaba cerrada, y muy bien encalada y bruñida, y como había fama que en aquel aposento tenía Moctezuma el tesoro de su padre Axayácatl, se sospechó que estaría en esa sala que estaba de pocos días cerradas y encalada”, escribió Díaz del Castillo.

Narra el español que secretamente abrieron la puerta y vieron joyas de oro junto con otras riquezas. A partir de ese momento, los conquistadores se crearon la idea de que los mexicas resguardaban un tesoro de oro.

José Luis Martínez señaló que por esos días llegaron cartas de la Villa Rica de la Veracruz informando que Juan de Escalante —capitán que Cortés dejó al mando de Veracruz— había muerto junto con seis capitanes a manos de los mexicas.

Entonces, añade, seis días después de que los españoles llegaran a Tenochtitlan, y con el pretexto de la muerte de sus hombres en Veracruz, hicieron prisionero a Moctezuma.

“Cortés sentenció a aquellos capitanes a muerte y que fuesen quemados delante de los palacios de Moctezuma, y así se ejecutó. Y porque no hubiese algún embarazo entretanto que se quemaban, mandó echar unos grillos al mismo Moctezuma. Y desde que se los echaron, él hacía bramuras, y si de antes estaba temeroso, entonces estuvo mucho más”, dijo Bernal Díaz.

Sin embargo, Martínez señala que a Moctezuma le pusieron grilletes desde el primer día de su encarcelamiento.

“Chimalpahin habla de prisión y aherrojamiento. Apenas llegaron a México, a pesar de que no se les combatía, en seguida dispusieron que Moteuhczomatzin fuera atado y encarcelado, encerrado en su casa por cárcel y le pusieron unos hierros en los pies, y lo mismo fue hecho con su hermano Cacamatzin, el de Tezcuco, y con Itzcuauhtzin, Tlacochcalcatl, regente militar de Tlatilulco. Acusación semejante hace Fray Bartolomé de las Casas”, destacó.